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Las instalaciones de energía solar térmica captan la radiación del Sol mediante unos colectores o placas solares y la transforman en calor aprovechable que transmiten, bien al agua caliente sanitaria, o bien a un circuito de calefacción (radiadores o suelo radiante)
La energía térmica, además de ser la aplicación que más puede usarse en el ámbito doméstico para reducir la emisión de gases contaminantes y disminuir la dependencia de los combustibles fósiles, es la más económica y rentable de las energías renovables.
A raíz de la aprobación del Código Técnico de la Edificación en España, es obligatorio utilizar dispositivos que garanticen un mínimo de cobertura de demanda energética mediante la energía solar. Además, existen diferentes subvenciones, incluso acumulables, de las distintas administraciones que ayudan a soportar su coste.
Las instalaciones solares térmicas son fiables y don una larga vida útil (unos 25 años con buen mantenimiento). Además durante su funcionamiento proporcionan un ahorro en combustible que nos permitirán amortizar su coste.
La energía solar fotovoltaica es la energía eléctrica que se obtiene directamente de la radiación solar.
El sol es una fuente de energía gratuita e inagotable, la cual no produce ningún tipo de emisiones, ayudando así, a la reducción del efecto invernadero.
Mediante unos paneles fotovoltaicos, podemos producir electricidad durante el día, almacenarla y consumirla posteriormente. Disponer de una corriente eléctrica en zonas alejadas de la red es posible mediante un sistema fotovoltaico. La electricidad proveniente de paneles solares se acumula en unas baterías para poder consumirse durante todo el día.
El confort eléctrico es la principal ventaja de estas instalaciones pues es similar al de la red convencional sin cortes ni cuotas mensuales
La biomasa tiene carácter de energía renovable ya que su contenido energético procede en última instancia de la energía solar fijada por los vegetales en el proceso fotosintético. Esta energía se libera al romper los enlaces de los compuestos orgánicos en el proceso de combustión, dando como productos finales dióxido de carbono y agua.
Por este motivo, los productos procedentes de la biomasa que se utilizan para fines energéticos se denominan biocombustibles, pudiendo ser, según su estado físico, biocombustibles sólidos, en referencia a los que son utilizados básicamente para fines térmicos, eléctricos y líquidos como sinónimo de los biocarburantes para automoción.
El agua es un recurso natural limitado sin el que apenas podemos sobrevivir durante tres días. El cambio climático y la mala gestión de los recursos hídricos, principalmente, están disminuyendo el caudal de nuestros ríos y la disponibilidad del agua potable. Además, se esperan aumentos de hasta el 45% del precio del agua de la red pública para el año que viene. Es necesario, por tanto, cuidar y aprovechar al máximo el agua dulce.
Desarrollo Sostenible Carthago ofrece a este efecto varios métodos de tratamiento de aguas: desalinización, rdepuración del agua, captación de agua de lluvia, descalcificación, filtración por osmosis inversa, ozono, cloración salina, hidrólisis…..